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Apr 27, 2026

Una esquina, siete arrestos: cómo ICE transformó a una comunidad en Queens

Se está gestando una crisis silenciosa en las calles de Nueva York, donde los inmigrantes son arrestados en los vecindarios que consideran su hogar.

By Lam Thuy Vo and Eileen Grench

Tomás stands at the street corner where ICE arrested him in November 2025. Photo: Lam Thuy Vo for Documented.

El 1 de noviembre, Tomás acababa de entregar un pedido de pancita, una sopa mexicana hecha de tripa cuando se dio cuenta de que su teléfono había desaparecido.

El joven de 26 años retrocedió por la calle Corona, en Queens, donde vio su teléfono detrás de las ruedas de un automóvil. Al agacharse para recogerlo, un coche se detuvo. Un hombre con chaleco salió del vehículo. También salió una mujer. Eran agentes de ICE (Oficina de Inmigración y Control de Aduanas, por sus siglas en inglés).

La mujer le dijo a Tomás, en español, que estaba buscando a alguien. Le registró los bolsillos sin pedir permiso, le sacó su billetera e identificación. Le preguntaron si tenía documentos. Le tomaron una foto y le quitaron el casco. Todo sucedió rápidamente.

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Le dijeron a Tomás: “Estás arrestado”.

Llegaron más agentes, le pusieron las esposas detrás de la espalda, le colocaron grilletes en los pies y lo metieron en la parte trasera de una camioneta negra, donde permaneció sentado durante unas dos horas. Tomás se quedó callado y tranquilo.

“Tenía miedo. Lo he visto en las noticias, si corres, te van a golpear más”, le dijo a Documented. 

La bicicleta de reparto de Tomás permaneció en la calle durante el resto del día. 

En esa misma esquina, durante las siguientes dos horas, otros seis hombres fueron arrestados, a solo 10 minutos al norte de la concurrida zona comercial de la avenida Roosevelt.

“Lo he visto en las noticias, si corres, te van a golpear más”.

– Tomás

El hombre caminaba por la calle tenía puesta una chaqueta de plumas negra y zapatillas blancas, y las manos metidas en los bolsillos. Ahí un agente salió de un coche y le indicó que se apoyara contra una reja para registrarlo.

Fueron detenidos también un inmigrante con una camiseta deportiva blanca y naranja, otro con un buzo y gorra gris y uno más que acababa de salir de su casa con una mochila. También uno que vestía una chamarra negra y jeans. Incluso, en otra ocasión los agentes separaron a un matrimonio durante la detención.

Un hombre camina por una calle en Queens, donde la campaña de deportaciones de Donald Trump está causando daños irreversibles en la comunidad. Foto: Lam Thuy Vo para Documented.

Mientras el país se concentraba en operaciones de ICE a gran escala, como las que ocurrieron en Los Ángeles y Minneapolis. Y cuando Nueva York se enfocaba en los arrestos ocurridos en los tribunales de Manhattan, una crisis menos visible se desarrollaba en los vecindarios de Nueva York: los arrestos diarios de inmigrantes neoyorquinos en las calles y rincones que consideran sus hogares.

El día en que Tomás fue detenido marcó el comienzo de una serie de arrestos de ICE en Elmhurst, Corona y North Corona, vecindarios en Queens con una mayor densidad de inmigrantes en el país y un epicentro de los arrestos de ICE en la ciudad de Nueva York desde que Donald Trump comenzó su segundo mandato.

Ese mes, 20 hombres latinos fueron arrestados en la zona, según reportaron grupos locales. Incluso, hubo más de 50 avistamientos de ICE en Queens entre ese día de noviembre y finales de enero, según informes no oficiales de NYC Ice Breaker, un grupo de voluntarios que recopila y visualiza datos de avistamientos de ICE.

Documented pasó dos meses revisando videos de los arrestos y entrevistando a testigos, vecinos y a Tomás, uno de los siete hombres cuyas vidas fueron alteradas por los arrestos ese día. Lo que surgió fue una imagen de cómo la campaña de deportación de Trump ha permeado profundamente en las calles de Nueva York, causando daños irreversibles a la comunidad y repercusiones en cadena sobre las familias de Queens y más allá.

Un viaje a Nueva York

Tomás creció con cinco hermanos en las montañas de Centroamérica. Es un hablante nativo de K’iche’, una lengua indígena que comparte con su familia, y de español. Hasta los 22 años, el joven trabajaba en el campo con su padre antes de emigrar a Estados Unidos en busca de una vida mejor. (Tomás pidió a Documented que no revelara su país de origen debido a preocupaciones sobre su caso legal.)

Le gustaba la música electrónica y apoyaba a su equipo de fútbol favorito: el FC Barcelona. Rechazó vivir en Chicago, donde tenía amigos, para cumplir el sueño que tenía después de ver la película de Marvel “Spider-Man”: vivir en Nueva York

Tomás viajó durante dos semanas por tierra para llegar a Nueva York en 2021. Una vez que llegó allí, encontró trabajo como chef en un restaurante peruano en Manhattan, ganando 150 dólares a la semana. Le daban muy pocas horas de trabajo, así que decidió irse.

Más tarde, ese año, caminó por una taquería con un cartel que decía “se busca personal”. Allí, conoció a un camarero guatemalteco que lo contrató de inmediato.Trabajó turnos dobles para pagar la deuda de 35.000 dólares de su viaje a Estados Unidos.

En las semanas previas a su arresto, se había alegrado porque por fin había ahorrado lo suficiente para comprarles a sus padres un terreno y materiales de construcción para una casa en su país. Tenía planeado celebrar su cumpleaños en un restaurante con un amigo del trabajo a final de mes.

Pero sus planes se truncaron: fue arrestado mientras trabajaba y luego trasladado a un centro de detención migratoria.

Un “aumento en las sombras”

En todo el país, defensores de inmigrantes y organizaciones legales han impugnado las tácticas de arresto de ICE consideradas inconstitucionales. Se han presentado demandas contra las detenciones en la ciudad de Nueva York, en Washington, Ohio, Carolina del Norte y Minnesota. Muchos sostienen que los operativos sin orden judicial y sin causa probable son ilegales y constituyen una forma de perfilamiento racial. Según el municipio, en la ciudad de Nueva York, uno de cada cuatro arrestos de ICE no fue dirigido y afectó a personas que estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado.

Una denuncia reciente ante un tribunal federal alegó que ICE ha llevado a cabo un “aumento de detenciones en las sombras” en la ciudad de Nueva York que “apuntó específicamente a vecindarios latinos como Corona, Queens, donde agentes establecieron puntos de control y detuvieron a hombres latinos”.

Documented mostró imágenes de cinco de los arrestos a varios expertos en seguridad pública para solicitar su opinión sobre la naturaleza de los arrestos: varios hombres hispanos detenidos en el mismo lugar y, en al menos un caso, retenidos sin orden judicial.

Para Kalfani Turé, investigador principal del Urban Ethnography Project de la Universidad de Yale, la serie de arrestos constituye una forma de perfilamiento racial. Pero Ed Obayashi, alguacil adjunto y asesor legal de varias agencias policiales en California, dice que es una práctica común en la labor policial iniciar una conversación con alguien en la calle y luego hacer preguntas que lleven a la persona a incriminarse.

Sonia muestra una captura de pantalla del arresto de Tomás por ICE. Foto: Lam Thuy Vo para Documented.

“Estos oficiales de ICE estaban deteniendo a una persona y probablemente intentando preguntar: ‘Oiga, ¿le importa si hablamos con usted? ¿Tiene algún documento que acredite su identidad?’ Y luego continúa a partir de ahí”, dijo Obayashi. “De nuevo, esa es simplemente la naturaleza del trabajo policial”.

Para trabajadores legales y miembros de la comunidad, los arrestos de ese día primero de noviembre son la forma típica en que han visto actuar a ICE en los últimos meses.

Daniel Espinoza, abogado de inmigración que representa a varias personas en la zona, dijo que clientes y otros abogados aseguran que muchos arrestos relacionados con inmigración parecían una trampa: agentes de ICE entablaban conversaciones en español con personas latinas y luego rápidamente las convertían en interrogatorios sobre el estatus migratorio de las personas.

Recientemente, ICE ha reducido los arrestos mediante redadas en la calle y, en su lugar, ha pasado a realizar más arrestos dirigidos, según The New York Times. Sin embargo, queda por ver si este cambio de táctica será a largo plazo.

En respuesta a las preguntas de Documented sobre los arrestos en Queens, un portavoz del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. calificó de “FALSAS” las acusaciones de perfilamiento racial y dijo que la Ley de Inmigración y Nacionalidad federal otorga a la agencia autoridad para realizar arrestos.

“Los agentes del orden utilizan la ‘sospecha razonable’ para investigar el estatus migratorio y la causa probable para efectuar arrestos conforme a la Cuarta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos”, dijo el portavoz. “La Corte Suprema ya nos ha dado la razón en estas prácticas”.

“Los gritos de los otros no te dejan dormir”

Mientras estuvo preso, Tomás pasó hambre. La comida era incomible y escasa. Le negaron agua y las temperaturas eran extremas. Dice que fueron días sombríos. Incluso cuenta que durante un aislamiento tan intenso casi atentó contra su propia vida.

“El primer día allí, en la tarde de un martes, me encerraron”, dice Tomás. Cuenta que pasó ocho días sin agua, comiendo una vez al día, y a veces le daban una cajita de leche vencida. Contaba con una ducha de cinco minutos cada dos días. Sin acceso a llamadas telefónicas. En esas condiciones, los funcionarios lo presionaron constantemente para que firmara una orden de deportación.

“Al cuarto día me deprimí, porque es duro estar allí. Hace frío, sin hablar con la familia, sin amigos, nada. No te dan agua y teníamos sed”, dijo. “Los gritos de los otros no te dejan dormir”.

Las gafas de Tomás se rompieron mientras estuvo detenido. Las arregló con cinta adhesiva. Foto: Lam Thuy Vo para Documented.

Representantes de la Oficina del Sheriff del Condado de Orange, que administra la cárcel del condado, no respondieron a una solicitud de comentarios. En un correo electrónico a Documented, un portavoz de ICE que no fue identificado escribió que “las afirmaciones sobre la cárcel del condado de Orange son categóricamente FALSAS”. Y añadió que ICE está “firmemente comprometido con la salud, la seguridad y el bienestar de todas las personas bajo su custodia”.

El personal de la cárcel del condado de Orange y de ICE ha sido acusado en repetidas ocasiones de prácticas abusivas. La cárcel fue escenario de una huelga de hambre en 2023 por parte de detenidos en protesta por las malas condiciones.

Tomás, con el tiempo, hizo amigos y recuperó la esperanza de ser liberado algún día.

En la cárcel del condado de Orange, un nuevo amigo de República Dominicana le aseguró que su estancia allí terminaría, que saldría libre porque no era un criminal. Más tarde, Tomás fue trasladado al Centro de Detención Metropolitano en Brooklyn, donde otro detenido, a quien llamaba “Coach”, lo mantenía ocupado con ejercicios y le decía que saldría de la detención más fuerte.

También vio cambios en las políticas de detención,como el regreso de las audiencias para obtener fianza, que permitieron la liberación de algunos detenidos. Y recibió cartas de aliento  de sus amigos de la taquería en Queens, las cuales lograban su cometido: Tomás cuenta que se reía solo cuando las recibía y sus compañeros no entendían por qué.

Un vecindario unido

Esa mañana de noviembre, cuando ocurrieron los arrestos, Sonia estaba descalza, sentada dentro de su camioneta junto a su hijo adolescente. Mientras, su pareja limpiaba el auto.

De repente, él se quedó paralizado.

A pocos metros, varios agentes de ICE forcejeaban con un joven repartidor hasta tirarlo al suelo. Era Tomás.

“¡ICE está aquí, ICE está aquí, métete!”, gritó Sonia a su hijo de 15 años.

Sonia, residente de Queens, visita la esquina de Corona, donde siete hombres fueron arrestados. Foto: Lam Thuy Vo para Documented.

Corrieron al apartamento de su hermana, dejando las puertas del auto abiertas y los zapatos de Sonia en la calle. Durante las siguientes dos horas, la familia, paralizada por el miedo, miró por la ventana mientras los agentes de ICE arrestaban a un joven tras otro.

“Habíamos visto arrestos en la televisión, en internet, en las redes sociales, pero cuando es en vivo, es estremecedor”, cuenta Sonia. “No sabíamos qué hacer, cómo reaccionar. Estábamos temblando, estábamos nerviosos. Yo quería ayudar, porque no me gusta ver esas injusticias”.

Cuando agentes de ICE arrestan a miembros de la comunidad, dejan un vacío. Los negocios pierden trabajadores. Los hogares pierden ingresos. Es una persona menos para pagar la renta y otras cuentas. Las comunidades pierden amigos cercanos. Algunos, en respuesta, deciden actuar.

“Habíamos visto arrestos en la televisión, en internet, en las redes sociales, pero cuando es en vivo, es estremecedor”.

—Sonia, residente de Queens
Escenas de la estación de metro Junction Boulevard. Muchos arrestos de ICE ocurren a solo unos minutos a pie de esta concurrida calle comercial. Foto: Lam Thuy Vo para Documented.

Sandra es la dueña de la taquería en Corona donde trabajaba Tomás. Para ella,  perder a Tomás fue como perder a un miembro de la familia.

Tomás era muy joven cuando comenzó a trabajar en el restaurante. Era muy querido en el trabajo y desde el inicio, a Sandra le pareció responsable, dedicado y humilde, por lo que su ausencia les afectó aún más. Había llegado solo a Estados Unidos. Sus compañeros del trabajo se convirtieron en su familia.

El 1 de noviembre, Sandra estaba a 15 minutos del trabajo cuando recibió una llamada de una de sus meseras.

“Señora Sandra, señora Sandra, Tomás no aparece”, dijo la voz angustiada de la mesera. Ella trató de tranquilizarla, insistiendo en que tal vez había tenido un accidente, que lo buscaran o llamaran a una ambulancia.

“No, señora Sandra, desapareció y dicen que ICE está aquí”, respondió la mujer.

Tras su detención, el restaurante se convirtió en su principal punto de contacto y apoyo. Desde la taquería le enviaban cartas y dinero. Y cuando Tomás llamaba desde el centro de detención, ellos, en cambio, colocaban el celular junto a otro, donde habían llamado a su madre en Centroamérica para que pudieran hablar.

“Nos dolió mucho a todos, porque siento que era una de esas personas que valoraba venir a este país a trabajar y esforzarse”, cuenta Sandra, quien dice que sintió un profundo sentido de injusticia. 

Desde entonces, se ha involucrado en la defensa comunitaria: ayuda a unir a sus vecinos, difundir información verificada sobre la actividad de ICE y repartir folletos que informan a los migrantes de sus derechos. También les aconseja a sus vecinos que eviten salir a beber, ya que eso expone a detenciones. 

Sandra dice que, después del arresto, conoció a miembros de un grupo local y ha conectado a vecinos con abogados para que puedan buscar a sus familiares detenidos. “Me enorgullece mucho poder ayudar”.

Mientras tanto, Sonia también se ha vuelto más activa en su vecindario desde que presenció los arrestos ese día. Creó un grupo de WhatsApp con otros siete de sus vecinos. Incluso, asegura que cuando los agentes de ICE regresaron a la misma esquina, una semana después del primer arresto, ya no sintió miedo y junto a sus vecinos salieron con silbatos en mano a hacerles preguntas a los agentes:

—¿No les da vergüenza?—
—¿Qué hacen aquí?—

Según Sonia, los agentes bajaron la cabeza y se fueron.

El regreso de Tomás

Tomás sale del restaurante para recoger su bicicleta de reparto. Foto: Lam Thuy Vo para Documented.

Un martes de marzo, Tomás estaba conversando con otros detenidos en su celda cuando un guardia gritó su nombre.

Después de cuatro meses y medio tras las rejas, sería liberado. Su abogado había presentado con éxito una petición de hábeas corpus, que refuta la legalidad de la detención de una persona.

Cuando salió, temprano en la tarde Tomás no podía creer que estuviera libre. Era la primera vez que veía el cielo y el sol en meses.

Dice que el primer lugar al que quería ir era el restaurante, donde esa mañana de noviembre había comenzado su ruta de entregas . Pero estaba en el sur de Brooklyn, sin teléfono ni dinero. Una mujer que vendía flores le dio 10 dólares y lo orientó hacia el metro. Otra desconocida le permitió usar su teléfono para llamar a su amigo.

Con todas sus pertenencias metidas en una mochila gris, hizo el viaje de una hora desde el Centro Metropolitano de Detención hasta el restaurante en Corona, Queens.

Cuando llegó al restaurante, una amiga lo recibió, sorprendida y abrumada. Lo abrazó y luego le trajo un plato con  arroz, frijoles, lechuga y una quesadilla de pollo, mientras otros empleados del restaurante se reunían a su alrededor. Todos sonreían de alegría.

Su jefa, Sandra, llegó al restaurante poco después. Le preguntó si estaba bien y él respondió, suavemente, que estaba feliz.

Una bandera estadounidense ondea en Corona, Queens. Foto: Lam Thuy Vo para Documented.

El problema es que Tomás aún tiene que luchar contra una orden de deportación: mientras estuvo detenido, su solicitud de asilo fue prematuramente desestimada por petición del gobierno, sin que hubiera una audiencia de por medio. 

Pero al menos, en ese momento en el restaurante, Tomás estaba disfrutando de estar de vuelta con sus amigos. Dice que en las próximas semanas, quiere darse espacio para hacer más cosas que le den alegría. Recientemente fue a Times Square y planea visitar la Estatua de la Libertad.

“Quiero hacer más cosas para relajarme”.

Esta historia forma parte de nuestra investigación sobre el impacto de las redadas de ICE en Queens. Lee la serie completa:Cómo la comunidad en Queens enfrenta las redadas de ICE.

Lam Thuy Vo
Lam Thuy Vo is a journalist who marries data analysis with on-the-ground reporting to examine how systems and policies affect individuals. She is currently an investigative reporter working with Documented, an independent, non-profit newsroom dedicated to reporting with and for immigrant communities, and an associate professor of data journalism at the Craig Newmark Graduate School of Journalism. Previously, she was a journalist at The Markup, BuzzFeed News, The Wall Street Journal, Al Jazeera America and NPR's Planet Money.
Eileen Grench
Eileen Grench writes about immigration enforcement for Documented. Previously, she covered the impact of the criminal justice and immigration systems on communities in New York City, Houston, and beyond. Eileen also worked as an investigative reporting fellow at the Global Migration Project, where she reported for outlets such as The New Yorker, The Intercept, The Nation and Documented. She was a 2021 Livingston Award finalist for her coverage of inequities in child welfare, and won the Newswomen’s Club of New York Front Page Award in Local Investigative Reporting. Eileen graduated from Columbia University School of Journalism and is also an Olympic fencer representing Panamá.
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