Sabores de la migración: dónde comer durante la Copa Mundial

Desde el cordero ahumado a la parrilla y los guisos de maní hasta el arroz con cerezas, estos son los lugares donde probar los sabores de 8 países que buscan ganar el Mundial.

Caroline Shin

Jun 18, 2026

A flavorful spread from Chez Maty et Sokhna, a West African restaurant in Harlem. Photo: Caroline Shin for Documented

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Con el inicio del Mundial  2026, las comunidades inmigrantes de Nueva York se volverán a reunir para apoyar a las selecciones de sus países de origen. Muchos lo harán alrededor de la mesa en restaurantes que ofrecen un sabor a casa y que reflejan la extraordinaria diversidad culinaria de la ciudad.

Si el Mundial despierta tu curiosidad por la gastronomía de los países participantes, Documented eligió ocho comunidades y algunos de los restaurantes de referencia para ellas en Nueva York. Estos establecimientos ofrecen mucho más que los platos más conocidos y permiten descubrir recetas tradicionales con siglos de historia.

Colombia 

Conoce una versión de la bandeja paisa: un abundante plato que suele incluir chorizo colombiano, chicharrón, carne de res, aguacate, huevo frito, plátano maduro, frijoles guisados y arroz blanco. Foto: Caroline Shin para Documented.

La Pequeña Colombia es un barrio en Jackson Heights, entre las calles 79 y 84 sobre Roosevelt Avenue, que se formó a principios de los años 1960 por migración de colombianos  durante la recesión de esa década y las guerras del narcotráfico de los años 80.

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Ahora, con más de 10.000 habitantes nacidos en Colombia, el vecindario alarde de restaurantes como Los Arrieros (76-02 Roosevelt Ave.), que ofrecen una variedad de platos tradicionales en su menú. Los miércoles venden ajiaco, una sopa de pollo desmenuzado, papas y hierba guasca. Los viernes sirven el codiciado sancocho de pescado en un caldo espeso con arvejas, plátano y papa, acompañado de arroz y frijoles rojos. 

Para los fanáticos de la comida que no pueden elegir un solo plato, la bandeja paisa combina chorizo colombiano, chicharrón, carne de res, aguacate, huevo frito, plátano maduro, frijoles guisados y arroz blanco. Todo se acompaña con una salsa de ají verde hecha con vinagre, cilantro y habanero.

Con solo nueve mesas, Los Arrieros ofrece un ambiente acogedor en una esquina de Roosevelt Avenue. Foto: Caroline Shin para Documented.

Muchos consideran que el restaurante Arepa Lady popularizó las arepas colombianas. Su fundadora, María Cano, una ex-abogada y jueza de Medellín, llegó a Nueva York en 1984 y comenzó a vender arepas de maíz en un carrito cerca de la estación del metro. Su negocio se transformó en un establecimiento multigeneracional con dos sedes en la ciudad (77-17 37th Ave. y 34-39 31st St.). Sus arepas de maíz están rellenas de ingredientes como pollo desmenuzado, aguacate y queso. Son tan buenas que te harán gritar “¡goooooool!” con cada bocado.

Por último: si te antojan café y pasteles colombianos, visita la panadería Pecoshitas (80-03 Roosevelt Ave.).

Marruecos

Entre las parrillas egipcias de mariscos, los restaurantes levantinos y los cafés yemeníes de Steinway Street, en el área Little Egypt, en Astoria también hay varios restaurantes marroquíes. Aunque los inmigrantes marroquíes representan apenas el 0,1 % de los neoyorquinos, dos chefs y propietarias marroquíes-estadounidenses han impulsado la escena gastronómica marroquí con deliciosos platos tradicionales.

Siham Bourhane trasladó su pequeño local de mostrador, Moroccan Bites by Siham (28-44 Steinway St.), a un espacio amplio, luminoso y un menú lleno de platos típicos. El tajine de pollo llega a la mesa acompañado de aceitunas saladas y limones encurtidos, una combinación que aporta notas cítricas y saladas al plato.

Un aficionado de Marruecos anima a su selección antes de la final de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA entre Marruecos y Argentina en Santiago de Chile, el domingo 19 de octubre de 2025. Foto: AP/Esteban Felix.

También ofrece un tajine de albóndigas de pescado blanco en una ligera y sabrosa salsa de tomate, menos común pero igual de delicioso. Otro plato popular es el jarrete de cordero, endulzado con ciruelas pasas y albaricoques. Todo se sirve acompañado de khobz, un pan tradicional que forma parte de la vida cotidiana en Marruecos y el norte de África.

Si quieres probar clásicos como el cuscús royal con merguez, carne de res y pollo con verduras, visita Dar Lbahja (47-12 30th Ave.), de la chef Touria Lamtahaf. Allí, además, entre los platos destacados figura la bastilla de pollo, una masa hojaldrada que combina sabores dulces y salados, rellena de pollo molido y espolvoreada con azúcar glas. También todos los días sirven harira, una sopa sustanciosa hecha con tomate, garbanzos, lentejas y carne  ideal para disfrutar mirando un partido del Mundial.

Senegal

La Copa también se vive en las calles de Little Senegal, en el corazón de Harlem. Este pequeño vecindario, ubicado alrededor de 116th Street, entre Lenox Avenue y Frederick Douglass Boulevard, creció con la llegada de inmigrantes senegaleses que escapaban de las graves sequías y crisis económicas que asediaron su país durante las décadas de 1970 y 1980.

Chez Maty Et Sokhna luce decorado para recibir a los aficionados durante el Mundial. Foto: Caroline Shin para Documented.

El restaurante Chez Maty Et Sokhna (2249 Adam Clayton Powell Jr. Blvd.) es parte del barrio desde hace 20 años. Está decorado con una guirnalda de balones de fútbol en la pared, una enorme bandera de Senegal y un altar con diversos trofeos de la Copa del Mundo frente a una fotografía grande del chef. 

El clásico thieboudienne —el plato nacional de Senegal— combina filetes de pescado gruesos, zanahoria, yuca, repollo, y una porción de arroz generosa teñida con salsa de tomate y condimentada con chile Scotch bonnet. El methoui es otro de los platos destacados: su intenso sabor de dos jarretes de cordero dorados contrasta con las cebollas ácidas bañadas en salsa yassa de mostaza y limón. Como acompañamiento, el arroz jollof integral es suave y ligeramente pegajoso. Para beber, hay bissap casero o jugo de jengibre.

En Chez Maty Et Sokhna sirven jarretes de cordero acompañados de cebollas en salsa yassa de mostaza y limón. Foto: Caroline Shin para Documented.

A diez minutos caminando se encuentra Chez Alain (2046 Adam Clayton Powell Jr. Blvd.), que ofrece platos favoritos como los nems, unos rollitos primavera fritos. Los nems llegaron al país con las esposas vietnamitas de los soldados senegaleses durante la Guerra de Vietnam. Entre otros clásicos están el mafe yapp, que incluye cordero, zanahorias y papas en un rico estofado de mantequilla de maní, y el dibi de pollo o cordero a la parrilla. Se sirve con tomates, ejotes y chile sobre arroz.

También merece una visita Africa Kine (2267 Adam Clayton Powell Jr. Blvd.). Este establecimiento, parte de la comunidad desde 1994, ofrece abundantes guisos como el suppa kandja: cordero y pescado en una salsa de aceite de palma, espesa y dorada, con quimbombó picado.

Irán

Aunque aún no hay un vecindario llamado “Little Irania”, hay varios restaurantes persas alrededor de la ciudad.

Un líder de la afición iraní celebra la victoria de Irán sobre Corea del Norte durante un partido del Grupo A de las eliminatorias asiáticas para la Copa Mundial de 2026, en el estadio Azadi de Teherán, Irán, el martes 10 de junio de 2025. Foto: AP/Vahid Salemi

Ravagh Persian Grill (173 Madison Ave. y otras tres ubicaciones en Upper East Side y Long Island) sirve generosas porciones de comida tradicional desde 1998. Entre las entradas destacan el bademjan —berenjena salteada con kashk, un suero lácteo persa— y el mast o musir, un labneh (yogur) acompañado de chalotas encurtidas. Su oferta incluye 14 variedades de kebabs a la parrilla preparados con pollo, gallina Cornish, res, cordero y salmón. Todos los platos se acompañan con arroz con cerezas (albaloo polo) o arroz con agracejo y azafrán (zereshk polo). Otros platos estrella allí son los guisos como el khoresh fesenjan, pollo cocinado en salsa de granada con nueces trituradas.

En Prospect Heights, Sofreh (75 St. Marks Ave.) ofrece versiones modernas de platos clásicos y es uno de los restaurantes más favoritos del vecindario. Desde lubina negra en estofado de tamarindo hasta albóndigas de res y eneldo con espuma de yogur, el menú ofrece combinaciones inesperadas incluso para los comensales más experimentados.

Brasil

Si buscas una buena parrillada brasileña, o un churrasco, dirígete a Astoria y Long Island City, en Queens, donde habita una gran comunidad brasileña. Muchos emigraron a Estados Unidos en los ochenta, huyendo de una severa hiperinflación. Hoy, sus guisos de cocción lenta y sus sabrosos antojitos callejeros forman una parte esencial de la gastronomía neoyorquina.

Personas caracterizadas como los futbolistas brasileños Vinícius Júnior, Neymar y Lucas Paquetá posan para una fotografía antes del anuncio de la convocatoria de Brasil para la Copa Mundial de 2026, en Río de Janeiro, el lunes 18 de mayo de 2026. Foto: AP/Bruna Prado

Villa Brazil (43-16 34th Ave.) es un restaurante brasileño por peso, donde los clientes pagan según la cantidad de comida que sirven en su plato. Cada día ofrece especialidades caseras en sus barras de comida caliente, desde stroganoff de res —con tiernos trozos de carne en una salsa cremosa de tomate coronada con papas fritas crujientes— hasta feijoada, un abundante guiso de frijoles preparado con embutidos, tocino y patas de cerdo. Para quienes buscan algo recién hecho, también hay carnes a la parrilla que se piden en una ventanilla al fondo del local.

Rio Grande (37-02 Broadway) es una churrasquería de tenedor libre especializada en carnes brasileñas. Entre sus platos más populares está la picanha, un corte de res que los meseros rebanan directamente de la espada en la mesa. La carne circula constantemente desde la parrilla y puede servirse al término de cocción que prefiera cada comensal.

Si tienes prisa, visita Pao de Queijio (31-90 30th St.), donde encontrarás tazones de açaí, jugos de frutas brasileñas y bocadillos como la coxinha, unas croquetas doradas rellenas de carne molida.

Haití

El chiktay de Djon Djon combina bacalao desmenuzado salteado con pimientos y cebolla, servido sobre un disco de plátano frito y aplastado. Foto: Caroline Shin para Documented.

Haití vuelve a jugar un Mundial después de 52 años y no hay lugar más auténtico en donde celebrarlo que en Little Haiti, en Flatbush, Brooklyn. El vecindario tiene una gran cantidad de habitantes haitianos que emigraron al país desde 1950. Muchos huyeron de diversas dificultades, incluidas la inestabilidad política, crisis económicas,desastres naturales —incluido el devastador terremoto de 2010— y la violencia de las pandillas tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021. 

En Little Haiti encontrarás una fusión de sabores típicos que ya son una  parte crucial de la cultura y la escena gastronómica de Nueva York.

Immaculee Bakery (1411 Nostrand Ave.) es un referente de la comunidad haitiana en Brooklyn. Sus patties —una masa hojaldrada y frita rellena de pescado, carne de res o pollo— han conquistado a generaciones de clientes. Son perfectos para llevar antes de una reunión para ver el partido.

Aficionados haitianos apoyan a su selección durante la segunda mitad de un partido amistoso internacional contra Perú, el 5 de junio de 2026, en Miami. Foto: AP/Rebecca Blackwell

Unas cuadras más al norte, Djon Djon (1206 Nostrand Ave.) ofrece una versión más refinada de los platos tradicionales. El chiktay combina bacalao desmenuzado —aunque se prepara tradicionalmente con arenque ahumado— con pimientos verdes y rojos y cebolla, todo salteado en aceite. Servido sobre un disco de plátano frito y aplastado, trae un contraste atractivo entre lo crujiente y lo salado.

También vale la pena pedir la sopa joumou, un plato simbólico elaborado con verduras, carne y un caldo a base de calabaza que se convirtió en un símbolo de la independencia haitiana tras consumirse el 1 de enero de 1804, día en que Haití se independizó de Francia.

Durante la colonia, los africanos esclavizados tenían prohibido comer giraumon (calabaza antillana), aunque eran obligados a cocinarla para los franceses. Puedes acompañarlo con una porción de arroz preparado con el hongo djon djon.

El restaurante Djon Djon, en Nostrand Avenue, Brooklyn. Foto: Caroline Shin para Documented.

Por último, visita Kreyol Flavor para disfrutar de auténticos sabores haitianos. Esta cadena local de comida para llevar (1738 Flatbush Ave. y otras dos ubicaciones en Brooklyn) sirve platos caseros como el griot, trozos de cerdo marinados con especias, jugo de naranja y limón. Los fríen hasta quedar crujientes y van acompañados de pikliz, una ensalada encurtida y picante.

Uzbekistán

Aficionados uzbekos apoyan a su selección durante un partido de las eliminatorias para la Copa Mundial de 2026 entre Uzbekistán y Catar, en el estadio Milliy de Taskent, Uzbekistán, el 10 de junio de 2025. Foto: AP

Muchos de los inmigrantes uzbekos de Nueva York —una población compuesta por musulmanes y judíos bujarianos— llegaron a Estados Unidos durante la era postsoviética. Los primeros se establecieron principalmente en Brighton Beach, Brooklyn, donde abrieron restaurantes halal, mientras que los segundos se asentaron en Rego Park, Queens, donde abrieron negocios kosher.

En Brighton Beach, Tashkent Supermarket (713 Brighton Beach Ave.) es un fascinante universo de comida uzbeka, con largas filas de bandejas de comida caliente repletas de opciones. Muy cerca, la especialidad de Shashlik House Uz son los pinchos de carne a la parrilla, como la lula —un kebab de carne molida—, las costillas de cordero y las chuletas de cordero.

En Rego Park, Cheburechnaya (92-09 63rd Dr.), uno de los restaurantes uzbekos más antiguos de la zona, comenzó como un negocio casero dedicado a los chebureki, empanadas rellenas y fritas. Luego se convirtió en un restaurante que sirve clásicos, como el plov, verduras y carnes a la parrilla reposan sobre una generosa porción de arroz. En la sopa lagman, los fideos, la carne de res y las verduras se mezclan en un rico caldo de tomate.

Ya sea en Brooklyn o en Queens, la gastronomía uzbeka ofrece una excusa más para seguir los partidos de los White Wolves, la selección de Uzbekistán durante el Mundial.

Corea del Sur

Eom Ji-sung, de Corea del Sur, celebra tras anotar el primer gol durante un partido amistoso internacional entre Corea del Sur y Paraguay, en el estadio de la Copa Mundial de Seúl, Corea del Sur, el martes 14 de octubre de 2025. Foto: AP/Lee Jin-man.

La gastronomía coreana en Nueva York ha evolucionado enormemente en las últimas décadas. En los años ochenta, comerciantes e importadores coreanos ayudaron a consolidar Koreatown en Manhattan. Más adelante, empresarios como el chef Jung Sik Yim impulsaron la alta cocina coreana con la apertura de restaurantes en Tribeca. Sin embargo, casi la mitad de los neoyorquinos de origen coreano vive en Queens, hogar de varias olas migratorias procedentes de Corea del Sur. 

Por eso no sorprende que la oferta gastronómica del Koreatown de Queens —que se extiende a lo largo de Northern Boulevard, desde Flushing hasta Long Island— vaya mucho más allá de clásicos como la barbacoa coreana o tendencias virales como los corn dogs coreanos.

En Murray Hill, Queens, existe un corredor de unas cinco cuadras repleto de restaurantes coreanos conocido como Mokja Golmok, o “callejón de la comida”. Por las mañanas, muchos adultos mayores comienzan el día con desayunos tradicionales, como la sopa de soja de Hahmjibach (40-11 149th Pl.). Muy cerca, Ttukbaegi (149-14 41st Ave.) se especializa en sopas coreanas que se consumen durante todo el año como plato principal, entre ellas el gomtang, una sopa de res cocinada a fuego lento durante varias horas.

Aficionados surcoreanos apoyan a su selección durante un partido de las eliminatorias asiáticas para la Copa Mundial de 2026 entre Singapur y Corea del Sur, en el Estadio Nacional de Singapur, el 6 de junio de 2024. Foto: AP/Suhaimi Abdullah.

En Sommunan (149-21 41st Ave.), un pequeño local de mostrador, los propietarios se reparten el trabajo: uno toma los pedidos y otro prepara el kimbap, rollos de arroz con diversos rellenos cocidos envueltos en alga marina. Aunque Mapo BBQ (149-24 41st Ave.) se especializa en la clásica barbacoa coreana, la recomendación es ampliar los horizontes gastronómicos en Yukjun Gui (41-05 150th St.), especializado en anguila a la parrilla al carbón, una especialidad regional de Busan, o en Kum Sung (40-07 149th Pl.), conocido por su pato a la parrilla. 

Todos estos platos se acompañan de abundantes hojas de lechuga para envolver y condimentos como el ssamjang, una mezcla de pastas fermentadas de chile y soya.

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Caroline Shin

Caroline Shin is a Flushing-bred food journalist. She reports on immigrant-run restaurants, spotlighting the heritage, hustle and community-building of the entrepreneurs behind them. She’s written for Eater, NYTimes, Gothamist, Bon Appétit, and more. Follow her on Instagram @CarolineFromQueens.

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