Negocios de Nueva York se vuelven centros de ayuda para Venezuela

Restaurantes, organizaciones y cientos de voluntarios siguen recaudando donaciones y fondos para enviar ayuda humanitaria a las comunidades afectadas por los sismos en Venezuela.

Rommel H. Ojeda

Jul 20, 2026

Volunteers organize personal hygiene items donated to Lullla's in Brooklyn for survivors of the recent earthquakes in Venezuela. Donated items inside the warehouse in Brooklyn have been organized by volunteers into labeled boxes. Photos: Courtesy of Alejandra Ramos.

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Dentro de la cocina de Arepa La Newyorkina, un servicio de catering venezolano ubicado en Astoria, Queens, Marly Quiroga y sus empleados suelen estar ocupados elaborando platos tradicionales. Algunos preparan la masa para las hallacas, mientras otros se encargan de la parrilla criolla.

Pero desde el 24 de junio, Arepa La Newyorkina dejó de preparar sus populares comidas venezolanas y se transformó en un centro de acopio. Lleno de decenas de voluntarios, el negocio organiza y empaca donaciones de alimentos, ropa y suministros médicos para las personas afectadas por los dos terremotos que sacudieron Venezuela hace dos semanas.

“Lo puse como centro de acopio para recibir donaciones y hacerle un llamado a toda la comunidad neoyorquina”, dijo Quiroga, de 50 años. “Ha sido una respuesta muy positiva de toda la comunidad, de todas las nacionalidades. Porque la solidaridad no tiene fronteras”.

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Los dos terremotos, de magnitudes 7,5 y 7,2, causaron graves daños en Caracas y en el estado de La Guaira. Casi 5.000 personas han muerto hasta la fecha, según cifras del Gobierno venezolano. Alrededor de 17.000 resultaron heridas y otras 18.000 fueron desplazadas, obligadas a refugiarse en campamentos improvisados instalados en escuelas, estadios y aceras.

En toda la ciudad de Nueva York, negocios como Arepa La Newyorkina —referentes de la comunidad venezolana— han trabajado sin descanso para recolectar donaciones, organizar voluntarios, recaudar fondos y coordinar el envío de artículos esenciales y medicamentos hacia las zonas afectadas.

Los centros de acopio que hablaron con Documented expresaron su gratitud por la solidaridad de los residentes de la ciudad. Dijeron que las necesidades humanitarias continuarán mucho después de la emergencia inmediata, por lo que será clave mantener ese respaldo durante el largo proceso de recuperación del país.

Quiroga, quien emigró de Venezuela a Nueva York hace nueve años, se enteró de los terremotos por mensajes de WhatsApp enviados por amigos. Contó que intentó comunicarse con su familia en Caracas, pero no pudo hacerlo.

“Colapsó la telefonía”, recordó. “Nadie me respondió. Eso fue horrible. Fue un momento de mucha angustia, no saber de la familia”.

Su madre de 93 años vive en Caracas. Necesitó la ayuda de dos personas para ser evacuada del edificio durante el sismo.

“Prácticamente no durmieron. Algunos familiares [descansaron] en la puerta porque a cada rato temblaba”, contó Quiroga. Pasaron varias horas antes de que pudiera hablar con sus familiares.

Tras las noticias de los sismos, distintos negocios de la ciudad de Nueva York contemplaron la posibilidad de convertirse en centros de acopio. Al día siguiente, Arepa La Newyorkina, al igual que otros establecimientos en distintas partes del país, empezó a recibir donaciones.  Su espacio se llenó completamente en solo dos días.

Con el apoyo de voluntarios, organizaron y empacaron los artículos para llevarlos a El Budare Café, otro centro de ayuda ubicado en Queens. Desde allí se coordinó la logística para enviarlos primero a Miami y, luego, a las zonas afectadas en Venezuela.

Al principio, Quiroga planeaba recibir donaciones entre las 10 a.m. y las 9 p.m., pero la cantidad de personas interesadas en colaborar fue tan grande que decidió extender el horario hasta casi la medianoche.

“Ese espíritu y esas ganas de querer ayudar han sido una manifestación muy bonita”, afirmó.  

A este espacio, las personas llevaron ropa, artículos para bebés, alimentos no perecederos y suministros médicos. Algunos incluso enviaron listas completas de productos a través de Amazon directamente a su dirección. Otros, aunque no podían donar, se ofrecieron como voluntarios para clasificar la ropa, organizar y empacar los suministros.

“Mucha gente ha venido a ser voluntaria. Una vez yo les prepare pabellón”, dijo Quiroga, en referencia al plato nacional venezolano elaborado con carne mechada, arroz, caraotas negras y plátano maduro. “Así tenían energía y fuerza para hacer su trabajo. Somos un equipo”.

Pedro Alvarado, propietario de Kween, un restaurante y bar venezolano ubicado también en Astoria, convirtió su establecimiento en un centro de acopio después de observar el gran interés de residentes de toda la ciudad por ayudar a los damnificados.

“Mucha gente vino para ayudar. No solo latinos, sino de todos los países. Vino mucha gente de la zona de aquí de Astoria y de Manhattan,”, contó Alvarado, 52, quien emigró de Venezuela hace 28 años. “Me sentí bastante emocionado. Todo el mundo preguntaba ‘¿Qué podemos hacer? ¿Cómo podemos ayudar?’”.

Para Alvarado, apoyar a Venezuela no es algo nuevo. Anteriormente ya había organizado campañas para recolectar juguetes y artículos de primera necesidad. En 2017, realizó colectas para ayudar a los afectados por la crisis económica venezolana.

También desde el 24 de junio, Kween comenzó a recibir alimentos no perecederos, artículos de primeros auxilios y suministros médicos. El 8 de julio suspendió temporalmente la recepción de donaciones para organizar y despachar todo lo recolectado, como parte de un esfuerzo coordinado entre negocios y restaurantes venezolanos de los cinco condados de la ciudad.

“‘[Depende] de las cosas que se puedan meter en los medios de transporte desde acá hacia Brooklyn, de Brooklyn a Miami”, explicó Alvarado. “Lo que se necesita ahora son voluntarios en Lulla’s, en Brooklyn. Ellos reciben las donaciones de casi todos los centros de acopio de Nueva York”.

Alejandra Ramos, chef de Lulla’s y una de las coordinadoras del esfuerzo humanitario, explicó que el restaurante venezolano también se convirtió en uno de los principales centros de acopio de la ciudad. Desde el primer día comenzaron a recibir solicitudes de personas interesadas en colaborar.

Según Ramos, más de 200 personas se ofrecieron como voluntarias durante las primeras jornadas y, dos semanas después, ya contaban con un grupo de WhatsApp integrado por unas 600 personas.

“Ponemos los horarios que tenemos disponible y [decimos] que estamos necesitando ayuda. La organización Fundave NYC también tiene su propia lista de voluntarios y ellos también mandan personas para acá”, explicó.

El alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, visita un centro de acopio tras el terremoto en Venezuela, en Brooklyn, el 6 de julio de 2026. Foto: Ed Reed/Mayoral Photography Office.

El alcalde Zohran Mamdani y otros funcionarios de la ciudad también visitaron Lulla’s para respaldar las labores de ayuda y animar a los neoyorquinos a participar como voluntarios.

“Los neoyorquinos están dando un paso al frente para ayudar a personas que nunca han conocido porque entienden que nuestra humanidad no termina en nuestras fronteras”, afirmó Mamdani en un comunicado emitido el 6 de julio. “Seguiremos exigiendo al Gobierno federal que vuelva a designar el Estatus de Protección Temporal para Venezuela y restablezca las protecciones humanitarias para los venezolanos que viven en Estados Unidos”.

Después de que una persona ofreciera un almacén en Brooklyn para apoyar la operación, Lulla’s se convirtió en uno de los principales puntos de recepción de donaciones provenientes de distintos centros de acopio de la ciudad.

Ramos explicó que el almacén tiene capacidad para 600 paletas y que allí los voluntarios realizan diversas tareas, como empacar las cajas que posteriormente son enviadas en camiones hacia Miami y tachar los códigos de barras de los productos para evitar su reventa en Venezuela. Hasta el momento, ya se habían despachado ocho contenedores con capacidad para 28 paletas cada uno.

“En este momento, una de las prioridades es la ayuda monetaria, porque cada envío, cada camión cuesta por lo menos 9.000 dólares para [ser enviado a] Miami”, señaló.

Añadió que por ahora Lulla’s recibe donaciones solo los fines de semana debido a la limitación de espacio. Además, aceptan artículos específicos como medicamentos, equipos para acampar, ventiladores con energía solar y ropa, de acuerdo con las necesidades que existen actualmente en Venezuela.

“Muchas personas lo perdieron todo y están viviendo en la calle”, dijo.

Ramos agregó que las personas pueden enviar productos al restaurante a través de Amazon o contribuir a las campañas de recaudación de fondos. Organizaciones sin fines de lucro como Fundave NYC y Aid For Life también están reuniendo recursos para cubrir los costos de transporte y atender las necesidades más urgentes.

También afirmó sentirse profundamente agradecida por el respaldo de la comunidad y consideró que muchos latinos se identifican con las dificultades que enfrenta hoy Venezuela debido a los desastres naturales y la corrupción política.

“A la larga, creo que la gente seguirá ayudando”, concluyó. “El punto es no dejar que la noticia se muera”.

Rommel H. Ojeda

Rommel is a bilingual journalist and filmmaker based in NYC. He is the community correspondent for Documented. His work focuses on immigration, and issues affecting the Latinx communities in New York.

@cestrommel

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